Trabajadoras sexuales de India fundan un banco para no sufrir extorsiones

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En India, hay prostitutas que viven en condiciones cercanas a la esclavitud, debido a que dependen de sus explotadores y no cuentan con ciertos derechos básicos. Ante esta situación, las trabajadoras sexuales del mayor distrito rojo de ese país, que se encuentra en Sonagachi (Calcuta), crearon un banco cooperativo que les permitió escapar de su yugo financiero y recuperar el control de sus vidas, recoge Indian Express.

Más de 11.000 mujeres viven así y en ese lugar y, con frecuencia, los proxenetas o las madamas de burdeles les quitan el sustento. Como tampoco poseen una fuente de ingreso legal, tienen serias dificultades para abrir una cuenta bancaria o alquilar una vivienda, algo que también les impide ejercer su derecho al voto.

Cuando necesitan dinero para una emergencia, deben recurrir a prestamistas privados, quienes les cobran hasta un 300 % de interés anual, así que terminan atrapadas en deudas impagables que agravan aún más su situación.

En junio de 1995, 13 de esas personas crearon la Sociedad Cooperativa Multipropósito Usha con un capital inicial que apenas era de 30.000 rupias, alrededor de 465 dólares.

Ellas mismas se encargaron de manejar el negocio y, desde entonces, crecieron de modo sustancial: hoy en día, factura 300 millones de rupias anuales, —cerca de 4,65 millones de dólares— gracias a las 31.000 trabajadoras sexuales de todo el estado de Bengala Occidental que tienen como clientes.

Este banco cooperativo cambió la vida de Rita Roy. La ‘madame’ de su prostíbulo guardaba todo su dinero y solo le daba pequeñas sumas cuando tenía alguna necesidad.

Cuando su padre enfermó del corazón, Roy tuvo que recurrir a un usurero para costear el tratamiento. En un año, un préstamo de 2.000 rupias (31 dólares) se convirtió en una deuda de 13.000 rupias, 201 dólares. Al no poder devolver esa suma, la mujer fue acosada por matones contratados por el prestamista, quienes la interceptaban cada vez que salía a la calle.

Tras registrarse en Sociedad Cooperativa Multipropósito Usha, esta mujer recibió créditos a tasas razonables y accedió a programas de bienestar estatales y el alquiler de viviendas. Gracias a esto, pidió tres préstamos: uno para curar a su padre, otro para comprar un pequeño lote en su aldea y el tercero para enviar a su sobrino a la universidad.

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