Al Franken: “El reto es ser tan bueno como la gente a la que sirves”

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Durante las últimas semanas hemos visto un abanico de formatos en las respuestas de los hombres, en puestos de poder, acusados de acoso y/o abuso sexual: el que lo niega, el que lo omite, el que lo justifica, el que lo acepta, el que renuncia y hasta el que aún así sigue siendo presidente.

El día de hoy el Senador por el estado de Minnesota, Al Franken, decidió diseñar un formato en la mitad, anunciando su renuncia (link is external), sin atisbos de remordimiento por las acusaciones, abogando por el diálogo pero señalando con el dedo a quienes no han tomado la decisión de retirarse del puesto.

Antes de abandonar la sala en la que sirvió durante ocho años y medio a la ciudadanía de su estado, el senador Franken reconoció el momento histórico que vive el país, cuando “finalmente hemos comenzado a escuchar a las mujeres sobre las maneras en las que las acciones de los hombres les afectan”.

Con un atisbo de condescendencia por quienes han sido víctimas del acoso sexual durante años, Franken reconoció las acusaciones en su contra, pero sustentó que nunca había aceptado la culpa.

“Muchas de las acusaciones en mi contra son sencillamente falsas. Otras, las recuerdo de manera diferente”, dijo el Senador, asegurando que, en un principio, había confiado en el Comité de Ética para resolver el malentendido.

“Sé en mi corazón que nada de lo que he hecho como Senador ha deshonrado esta institución y estoy seguro de que el Comité de Ética estaría de acuerdo”, dijo.

Sin embargo, Franken anunció que renunciaría como miembro del Senado en las próximas semanas.

Pero como quien no muere sin haber batallado, el Senador no abandonó el piso sin señalar lo que llamó “la ironía” de su situación: “Yo estoy renunciando mientras el hombre que ha sido grabado alardeando sobre su historia de acoso sexual se sienta en la Oficina Oval y mientras un hombre que ha atacado a jóvenes en repetidas ocasiones sigue en campaña para llegar al Senado con el total apoyo de su partido”, sentenció.

No hace falta ser físico nuclear para entender que Franken se refería a Roy Moore y al mismísimo presidente de Estados Unidos.

Franken ha sido uno de los afectados por la vendetta dirigida por el movimiento #MeToo, después de que ocho mujeres (link is external) declararan haber sido víctimas de sus conductas sexuales inapropiadas desde el 2006, entre ellas una veterana de la armada, una locutora de radio y una asistente del Congreso.

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